Descubrir Buenos Aires al compás del tango

La capital porteña también puede explorarse al ritmo del 2×4. Actividades y milongas recomendadas en la ciudad que nunca duerme para principiantes y aficionados de esta danza magnética.

Declarado como Patrimonio Cultural por la UNESCO, el tango es un verdadero símbolo patrio y, no por nada, una puerta de entrada alternativa para sumergirse en la historia apasionante de la Argentina. Nacido en el puerto del Río de la Plata allá por 1880, este género musical -producto de la fusión de ritmos de los más variados como la polka, la mazurca y el vals- se hizo primero popular en las clases bajas para después convertirse en una verdadera costumbre nacional.

Melancólica como en sus orígenes, esta danza ha ido evolucionando y hoy en día todas las generaciones tangueras le siguen rindiendo culto en cada rincón de la ciudad.

Para los que estén de visita por Buenos Aires y quieran descubrir la mística del tango, a continuación un repaso por los mejores bares, milongas y campeonatos consagrados a esta disciplina.

Cafés notables para bailar tango

Si de descubrir la historia tanguera de la capital porteña se trata, los bares notables merecen un capítulo aparte. Esparcidos en diferentes barrios de la ciudad, muchos de estos lugares íntimos -que funcionaron como punto de encuentro de artistas e intelectuales de la talla de Carlos Gardel, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar- hoy permiten sentarse a disfrutar de shows de tango y, por qué no, animarse también a dar los primeros pasos. En el Café Tortoni, por ejemplo, todas las noches se llevan a cabo espectáculos a cargo de artistas de renombre internacional. El Bar El Sur es otro de los recomendados para los que quieran disfrutar de esta danza como hacían los locales en el siglo XIX.

Milongas porteñas

Las milongas porteñas (salones consagrados a la práctica del tango) son el lugar indicado para los que no se conformen con escuchar este género musical y quieran aprender a bailarlo. La Catedral y La Viruta son dos de los clásicos que ningún aficionado debería dejar de visitar en su paso por Buenos Aires.

La primera funciona en un antiguo garaje en pleno corazón del barrio de Almagro, y la segunda en un subsuelo palermitano cargado de mística. En estos dos templos del tango se pueden tomar clases introductorias breves (de entre una a dos horas) para después largarse a practicar en las pistas. Además, en las milongas el plan gastronómico tampoco queda fuera del programa: el baile siempre se desarrolla a pocos metros de las mesas, mientras los espectadores degustan bocadillos típicos y vino local.

Mundial y Festival de Tango 

Durante el mes de agosto, la capital porteña se pone aún más tanguera. Y es que durante algunos días, Buenos Aires se convierte en el escenario de fondo de uno de los eventos consagrados al ritmo del 2×4 más importantes del mundo. Desde 2009, el Mundial y Festival de Tango de Buenos Aires reúne en la capital que vio nacer a esta danza a los mejores bailarines internacionales de esta disciplina. Además, los que no se animen a competir, durante estas jornadas podrán disfrutar de demostraciones y show gratuitos en diferentes rincones de la ciudad.