Guía para descubrir la flora y fauna argentina

Salir a descubrir la biodiversidad local es un plan más que tentador para los viajeros que se encuentren de paso por este país. A dónde hay que ir y en qué época para visitar a las especies más fascinantes.

Argentina es un país extenso con un clima y una geografía que cambia de manera notoria de acuerdo a la región que se visite. Este aspecto hace que los animales y plantas que se encuentran a lo largo y ancho de su territorio sean sumamente variadas y más que atractivas para cualquier amante de la naturaleza.  A continuación, una pequeña guía para lanzarse a descubrir las especies autóctonas.

Flora

Ceibo

El Ceibo es un árbol característico de la cultura local y desde 1942 su típica flor roja se convirtió también en emblema nacional. Su altura promedio ronda los 10 metros y se cultiva principalmente con fines decorativos. Si bien en el país se lo puede encontrar principalmente en la zona del Delta, en algunas de las plazas más emblemáticas de Buenos Aires no faltan sus ejemplares. De octubre a abril -época en la que florece- queda todavía más claro por qué esta especie única se ha ganado el corazón de los argentinos.

Jacarandá

Otro de los árboles preferidos de los locales y también considerado como un verdadero ícono de la vegetación porteña. Aunque el jacarandá es oriundo del noreste argentino, hace más de un siglo que el arquitecto francés Carlos Thays lo eligió para poblar los espacios verdes porteños. Su adaptación fue un verdadero éxito y hoy los argentinos, pero también los turistas, esperan con ansias la llegada de la primavera para deleitarse con sus flores violetas.

Irupé

“Plato de agua”en guaraní, esta planta acuática que puede verse en el río del Paraguay y en la Mesopotamia argentina representa una de las especies con mayor atractivo visual de la región. Sus imponentes hojas verdes -que pueden llegar a tener hasta dos metros de diámetro- van cambiando de color a lo largo del día ofreciendo un verdadero espectáculo a la vista.

Arrayán

Perteneciente a la familia de las mirtáceas, este árbol autóctono de la Patagonia puede superar los 10 metros de altura y se caracteriza por su corteza marrón con manchas blancas y grises.

Para observarlo bien de cerca, nada mejor que visitar el Bosque de Arrayanes de la península Quetrihué, en Neuquén.

Cardón

El cardón de la puna -también conocido como trichocereus pasacana- se caracteriza por su considerable longevidad y su tronco espinoso. En el Parque y Reserva Nacional Los Cardones, a pocos kilómetros de la ciudad de Salta, se puede apreciar a este cactus endémico en medio de un escenario natural atrapante.

Fauna

Pingüino de Magallanes

Esta especie en vías de extinción es una  las grandes protagonistas de las costas patagónicas argentinas y chilenas. Para conocer una de las colonias continentales más grandes en las que habitan estos animales, convendrá hacer una parada estratégica en Punta Tombo (a aproximadamente  200 kilómetros de Península de Valdés, en la provincia de Chubut) de septiembre a marzo.

Ballena Franca Austral

Al ser el mamífero más grande del Océano Atlántico y Monumento Natural del país, no llama la atención que la visita anual de esta especie a las costas de la Península de Valdés y Puerto Madryn siga siendo uno de los atractivos turísticos más importantes de la región. Los que quiera observar a este animal a corta distancia, deberán viajar la región de junio a diciembre.

Tucán toco

 Con un cuerpo blanco y negro y un gran pico naranja, este ave tropical típica de la selva misionera se puede avistar sin problemas en las Cataratas, tanto del lado argentino como brasilero.

Ñandú

Es una de las aves más grandes de América del Sur que se caracteriza por correr a una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora. En Argentina, dos de sus especies -el ñandú común y el choique o suri- se pueden encontrar en las provincias de Río Negro hasta Corrientes, Formosa y Salta.

Puma concolor

También conocido con el nombre de “león de montaña”, este felino se distingue por su cuerpo robusto y su cola alargada. Si bien habita en la zona noroeste y centro de la Argentina, por sus hábitos solitarios y nocturnos avistarlo no resulta una tarea sencilla.

Cóndor andino

Este ave voladora es una de las más grandes del mundo y en el país puede encontrarse a lo largo de toda la región montañosa. Sin embargo, las Sierras de Pailemán, en la provincia de Río Negro, son consideradas como uno de los lugares más emblemáticos para avistar a estos ejemplares fuera de serie.

Guanaco

Perteneciente a la familia de los camélidos de América del Sur, al igual que la llama y la vicuña, el guanaco es un representante indiscutido de la fauna local. No por nada, Argentina concentra más del 80% de esta especie. Si bien habitan en diferentes regiones, en la Patagonia y la precordillera resulta todavía más fácil cruzarse con ellos.

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