Guía para tomar mate como un verdadero local

El mate es mucho más que una infusión sudamericana con fama internacional. Es, ante todo, un verdadero símbolo local y una excusa que reúne a los argentinos en torno a rondas muchas de las veces interminables. En este artículo, las claves para entender esta costumbre local.

Energizante, nutricional y, sobre todo, verdadero puntapié de los infinitos intercambios que se generan en torno a él. Y es que gracias al mate, los argentinos se reúnen, conversan y debaten, a lo largo de todo el día, en sus casas, oficinas y hasta en los espacios públicos. La tradición en torno a esta bebida milenaria, es cierto, puede sorprender a los que no tengan experiencia en la materia. Y es que, a diferencia de otras infusiones, esta se comparte.

Fueron los guaraníes, pueblo nativo de la Argentina, los que descubrieron en la época precolombina las propiedades de la hoja del árbol de la yerba mate y empezaron a utilizarla como bebida. Más tarde, con la llegada de los españoles, su difusión quedaría asegurada a lo largo y ancho de todo el Virreinato del Río de la Plata. Hoy en día, Argentina es el mayor productor de esta infusión a nivel mundial y se calcula que un 98% de los hogares del país la beben a diario. Un verdadero clásico que, lejos de pasar de moda, no deja de ganar nuevos aficionados y traspasar fronteras.

Cómo preparar y “cebar” un buen mate

Preparar un buen mate es cosa seria, y requiere seguir ciertos pasos de manera precisa. Por empezar, dentro del mate -en la mayoría de los casos de calabaza- se vuelca la yerba hasta cubrirlo casi en su totalidad. Más tarde, con la palma de una mano se tapa la boca del recipiente, se lo invierte y agita ligeramente para retirar el polvo de la misma.

Después de calentar agua -a una temperatura aproximada de 70°-, se llena un termo y se vierte algo de ella sobre una de las paredes del mate para humedecer una pequeña porción de la yerba. Se deja reposar por algunos segundos y se introduce la bombilla metálica tapando con un dedo su orificio superior.

En este momento, la ronda comienza. Un “cebador” -la única persona encargada de distribuir el recipiente- coloca poca agua dentro de él, y lo va pasando por turnos a los participantes. Pero, como todo ritual, el del mate también tiene sus propias reglas. Conocer las más importantes es fundamental para poder ser parte de este momento sin desentonar:

– Dulce o amargo. En la mayoría de los casos, el mate se toma amargo. Pero también están los que le agregan azúcar, miel o cáscara de naranja, por ejemplo, para darle un gusto diferente. El que toma la iniciativa de prepararlo es el que suele tomar esta decisión.

– No decir «gracias». Agradecer significa querer retirarse de la ronda. Por lo tanto, entre cada mate no es necesario manifestarse, sino simplemente disfrutar del espacio de disfrute y calma que genera esta bebida.

– El mate siempre vuelve al “cebador”. Error frecuente que comenten los principiantes y que debe evitarse. Una vez que se termina de beber el mate, el recipiente debe volver a las manos de quien está a cargo del termo o la pava.

– No tardar demasiado en beberlo. Justamente porque el mate se comparte, tardar demasiado en terminarlo está mal visto. Tomarse el tiempo para degustarlo es importante, pero sin por ello olvidar que el resto de los participantes están siempre aguardando su próximo turno.

– Respetar la posición de la bombilla. El encargado de cebar el mate es también el que asegura que el mismo no se tape. Es decir, que pueda beberse sin complicaciones. Por esto mismo, está prohibido mover la bombilla de lugar. Y en este punto hay que mencionar que manipularla para limpiarla tampoco se acepta.

-Una bebida sin horarios. El mate es un compañero fiel. Los locales lo toman -solos o acompañados- principalmente por la mañana y por la tarde, pero también están los que lo beben lo largo de todo el día. Esto quiere decir que si ya te volviste un “cebador” experto, no hay horarios que respetar y siempre es un buen momento para iniciar una ronda.